La gamificación ha llegado a nuestras aulas y se ha colado por petición popular, de la mano de los scape rooms y los break outs. La gamificación es una estrategia de aprendizaje que introduce la mecánica de los juegos al ámbito educativo.

Estos juegos, que toman el nombre de scape rooms o break outs (juegos de fuga o escape), son juegos en los que se presenta a los alumnos un caso práctico “disfrazado” con un desastre natural o situación de vida o muerte, cuya salvación depende de ellos, de sus conocimientos, razonamiento deductivo, creatividad e ingenio, en un tiempo determinado, que suele ser la duración de la clase (55 minutos).

Para ello, es necesario que trabajen en equipo y resuelvan las pistas y problemas que se les plantean en un tiempo determinado. Los scape room adquieren su valor educativo cuando las pruebas que hay que superar están relacionadas con los contenidos curriculares que se han trabajado o se van a trabajar en el aula y generen así un aprendizaje significativo.

Esta actividad puede ser muy motivadora para introducir una unidad didáctica, o bien para finalizarla, sirviendo para reforzar los conceptos estudiados. Además de tener un contenido lúdico, también es excelente para trabajar la cohesión del grupo, así como las relaciones interpersonales.

El scape room (o habitación de escape) se trata de una dinámica muy popular en entornos de ocio que proviene de los videojuegos on line, ahora transformada en experiencias en vivo —en los países asiáticos es todo un fenómeno social, y en nuestro país está ganando muchos adeptos entre el público adolescente, y no tan adolescente— e, incluso, está disponible a través de juegos de mesa.

Aunque ambos son muy similares, pues son juegos de fuga  y persiguen un mismo objetivo, tienen una pequeña diferencia. Mientras que en el scape room se “encierra” a los alumnos en una habitación (aula), con un tiempo límite para salir de ella, y tras la superación de diversas pruebas podrán salir de ella u obtener la clave que abra su puerta, y salvarse así de una terrible catástrofe (imaginaria, por supuesto); en el break out, se proporciona al equipo una caja cerrada con candados, que deberá ser abierta tras la consecución de diversas pruebas, abriendo candado tras candado.

Ambas opciones requieren cierta preparación por parte del profesor, que pueden ser en forma de códigos QR, cuestionarios, pequeñas investigaciones, puzzles, mensajes encriptados, adivinanzas, etc…

En definitiva, los scape rooms o break outs  se basan en la cooperación y la participación activa, fomentando la motivación y trabajo colaborativo del alumnado, convirtiéndose en una apuesta segura para nuestras aulas. Otros beneficios innegables en este terreno, son el desarrollo de la creatividad, l a inteligencia, la imaginación, la empatía y la curiosidad por experimentar y aprender.

Si sientes interés por este tema, te dejo una excelente  infografía de lo más completa, de la mano de @nosolopiano, @mariafergago y @mpoyatos.

¡Hasta pronto!