Hoy me gustaría hablaros de las estrategias de indagación y, en particular, de una de sus posibles aplicaciones, la flipped classroom.

Las estrategias de indagación las empleamos los docentes en el aula para potenciar la autonomía del alumno, logrando así una función muy importante en la adquisición de procedimientos y aptitudes por parte de nuestros alumnos. A través de estas estrategias se acerca al alumno a situaciones reales y problemáticas de forma que se le permite aplicar los conocimientos adquiridos para ofrecer posibles soluciones a los problemas planteados, es decir, fomenta que los estudiantes investiguen para llegar a soluciones razonables a un problema. De la misma manera, podríamos añadir que, fomentan la curiosidad e investigación en los estudiantes. 

La flipped classroom es un término que significa literalmente “aula invertida“. Os podría resumir su significado diciendo que, mediante un vídeo, un podcast o redireccionando al alumno a una web (para leer un artículo, por ejemplo, o para investigar sobre un determinado tema), el alumno indaga sobre un tema en concreto, pero fuera de clase y de horario escolar, eligiendo él mismo, el momento oportuno para visionarlo (escucharlo o leerlo). El objetivo es que el alumno acuda a clase con conocimientos sobre la materia a tratar, por lo que el profesor ahorra tiempo en explicaciones magistrales y pasa directamente a comentar las opiniones de los alumnos sobre el tema en cuestión, y una vez resueltas las posibles dudas, pasar directamente a trabajar la materia mediante un proyecto o como considere para poner en práctica los conocimientos adquiridos y (volver a) resolver dudas, invirtiendo de esta manera las actividades con respecto al modelo tradicional.

Aunque esta estrategia ha recibido muchas críticas docentes (unos critican que grabarse en vídeo es muy costoso, otros que si la totalidad de los alumnos no visionan el vídeo el sentido de la clase se pierde, otros critican que es una forma de eludir el trabajo de explicación del profesor….), en mi humilde opinión este método presenta más ventajas que inconvenientes, solo que el docente deberá orientar al alumnado o motivarlo para que todos inviertan un pequeño tiempo fuera del aula.

A mí me gusta decir que la flipped classroom es una buena solución para evitar que los alumnos pierdan clases, por ejemplo por enfermedad, o bien para complementarlas, y que usado inteligentemente, promueve la participación y el interés en el aula considerablemente.

La infografía que os presento explica en qué consiste este nuevo enfoque de  enseñanza y las diferencias con el modelo tradicional.

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Así pues, podemos decir que el aula invertida es la concepción de que el alumno puede obtener información en un tiempo y lugar que no requiere la presencia física del profesor.  Se trata de un nuevo modelo pedagógico que ofrece un enfoque integral para incrementar el compromiso y la implicación del alumno en la enseñanza, haciendo que forme parte de su creación, y permitiendo al profesor dar un tratamiento más individualizado.

El modelo de aula invertida abarca todas las fases del ciclo de aprendizaje (dimensión cognitiva de la taxonomía de Bloom):

  • Conocimiento: Ser capaces de recordar información previamente aprendida.
  • Comprensión: “Hacer nuestro” aquello que hemos aprendido y ser capaces de presentar la información de otra manera.
  • Aplicación: Aplicar las destrezas adquiridas a nuevas situaciones que se nos presenten.
  • Análisis: Descomponer el todo en sus partes y poder solucionar problemas a partir del conocimiento adquirido.
  • Síntesis: Ser capaces de crear, integrar, combinar ideas, planear y proponer nuevas maneras de hacer.
  • Evaluación: Emitir juicios respecto al valor de un producto según opiniones personales a partir de unos objetivos dados.

En definitiva, la flipped classroom permite realizar al docente durante la clase otro tipo de actividades más individualizadas con los alumnos, permite una distribución no lineal de las mesas en el aula, lo cual potencia el ambiente de participación y colaboración,  reforzando así la motivación. También es imprescindible señalar, que los materiales deben estar siempre disponibles online para que el alumno los consulte tantas veces como le sea necesario.

Como docente, no creo que sea un herramienta para utilizar de seguido, pero sí en momentos puntuales para dinamizar la clase y romper con la monotonía de las clase más tradicionales. Y vosotros, contadme, si habéis sido alumnos o bien profesores, ¿qué os parece? ¿habéis trabajado alguna vez esta herramienta?

¡Espero vuestros comentarios!